Halloween con mis bellas

De nuevo treinta y uno de octubre No sé si sabéis ya que no celebro Halloween. Mi familia me educó en la cultura de la noche de difuntos, de don Juan Tenorio, de la degustación de los buñuelos de viento y los huesos de santo; así pues no comulgo con el insulso trato o truco, la calabaza desdentada con aire siniestro y la puñetera matanza de Texas… Como un año más sigo la tradición y me preparo para el visionado de mi obra de teatro favorita
Mientras aparco la moto a la puerta de mi casa, me voy frotando las manos mentalmente , pensando en esos buñuelitos de crema y nata que me voy a zampar a la vez que mi memoria recuerda pasajes de mi obra de cabecera que disfrutaré en menos de diez minutos
“Por donde quiera que fui,
la razón atropellé
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé
y a las mujeres vendí.
Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé
y en todas partes dejé
memoria amarga de mí.”

Mi querido don Juan, eres el espejo donde me miro siempre…
Saco el paquete de la pastelería de debajo del asiento de la moto. Al llegar a la verja , noto que está abierta.Rompo a sudar. Se me ponen los pelos como escarpias de pensar que haya podido entrar alguien en mi casa a robar.
Ya es de noche y no veo un pimiento. He olvidado reprogramar el encendido de las luces del jardín . así que ando arrastrando los pies tanteando el terreno .. De repente noto cómo me agarran por detrás con fuerza y me tapan la cara con un pañuelo. Me llevan en volandas hasta la entrada de la casa y allí me depositan con cuidado de nuevo. Cuando me destapan la cara descubro anonadado a un grupo de mujeres vestidas de brujas que gritan al unísono en el hall de mi casa:
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—¡SORPRESAAAAAA! —El paquete de buñuelos se desliza de mis manos a causa del estupor y cae al suelo. . La avalancha de mujeres lo pisotea en su afán por besarme, abrazarme y lanzarme piropos sin medida ninguna. Sonrío ante mis bellas Don Juan al ataque, ¡ahí estamos Oliverio!
—Mis queridas niñas, ¡Qué honor! ¡Qué sorpresa! —Y mis buñuelos hechos mierda.
—Contadme bellas damas que os trae por a…—Me vuelven a llevar en volandas hasta el salón sin dejarme terminar la frase…
—Mi amorr venimos a alegrarte la noche de Halloween. —Oigo tras mis espaldas Creo haber reconocido la voz de mi bella Elvia. Entre todas me depositan dulcemente en el sofá .
Los ojos se me disparan de las órbitas. ¡Han decorado mi salón con calabazas desdentadas, y telas de araña asquerosas!
—Y a contarte cómo nos gustan los hombres para que hagas un estudio de campo.a conciencia. —Remata Ingrid otra de mis bellas mientras me pellizca los carrillos.
Las risotadas alegres invaden la estancia.. De la cocina veo salir a mi Magnolia con una bandeja de buñuelos. Después de todo no me voy a quedar sin degustar mis dulces preferidos. .Sienna toma una servilleta y me la ata alrededor del cuello. Noto que me acaricia el cuello así como al descuido. Carraspeo. No veo a mi amada pero intuyo su presencia en algún rincón de la estancia.
Entre mi Magnolia y mi Eva me alimentan con ternura con los buñuelos de la bandeja..
—¡Amigochas, digámosle a nuestro Oliverio lo que más nos gusta de los hombres! —Grita apoyada contra la chimenea mi niña Ara… ¡Comienza tú Elvia!
—Que sea ATREVIDO (que vaya a to’a sin miedo). Que tenga detalles (fechas importantes)Que no se acobarde ante nada (de que los hay, los hay uufff) Que me trate como a una REINA ( en todo momento, no solo en chaka,chaka,) Que sea fiel y lo haga a todas horas (mañana, tarde, noche, madrugada) con mucha energía,
Todas ríen y aplauden los gustos de Elvia. Yo sin embargo solo puedo concentrarme en un leve aroma a un perfume familiar que me eriza los pelos de la nuca.
—¡Voyyyy me toca!—Es el turno de Ingrid.
—¡Mmmmghmxc!.—Imposible hablar. Abro la boca únicamente para que me ceben con más buñuelos.
—Me gusta que me respete. Que tolere a mis hijos ¡Que sepa mover el bote en la cama!
—Eso es muy imporxjpñjdfj.. —Una copa de champán se acerca a mi boca. Bizqueo al ver aproximarse la ola del líquido espumoso, dorado, chispeante; trago boqueando como un pez, ¿Me ha parecido ver un reflejo de unos cristales espejados con el rabillo del ojo?
—Yo quiero que me trate bien, que me lleve a la ópera. —Añade Sienna mientras me limpia con la servilleta las comisuras de la boca.
—A mi me encanta que un hombre saque lo mejor de mí y de sí mismo —Responde Eva dirigiendo un buñuelo en pleno vuelo directo a mí.
—Que sea original, que sea sensible…—Asiento despacio. En medio de tanto alboroto he descubierto la causa del latir errático de mi corazón. Ahí está por fin, regia, llenando con su sola presencia la estancia. Siento que muero al verme reflejado en sus cristales espejados..
—Buenas noches. Creo que falta mi opinión. ¿No os parece? —Mira de una en una a todas las presentes. Está claro quién maneja el cotarro. Quién es la dueña de mi corazón. Quién…
—No me gustan los hombres con halitosis. —Instintivamente me llevo la mano a la boca y echo el aliento junto con unas pocas de migas en la palma. Necesito que me llegue el aroma cuanto antes a las fosas nasales. No, solo me huele a buñuelos.
—No me gustan los impotentes. —Una sonrisa lobuna se dibuja en mi cara. Sabes mi bella que has errado el tiro esta vez, ¿verdad?
—No me gustan los tacaños. —Se oyen risas descontroladas de mis queridas amigas. Esta vez soy yo el que toma la copa de champán y bebe un buen trago.¿ Cuántas ignominias tendré que escuchar de su boca, hasta que se rinda a mis pies?
—Ni los perros —Añade señalándome con el dedo.
—Querrás decir los vagos —Contesto medio atragantado.
—He querido decir PERROS. —Responde tajante
—No me gusta la barba de Oliverio Morfidal. —Termina su monólogo. Se gira con aire triunfante y un golpe de melena. Con pasos decididos abandona el salón.
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Me levanto de un salto. La alcanzo cuando va a salir por la puerta..Arrinconada contra la pared, le quito con delicadeza las gafas. Tomo una mano suya entre las mías y hago que me acaricie la cara recién afeitada. Sus dedos tiemblan ligeramente. No puedo evitarlo. Necesito sentir su boca o moriré de necesidad. Sé que lo desea tanto como yo. Así que bajo mi cabeza y me aproximo lentamente al objetivo. Tendrá que ser …Ahora o ¿Nunca?
Continuará…. 4ca22a981e155923f9e7eb96bba22233

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