Noche de horror

Queridas amigas, como seguro que tenéis alguna fiesta de JaloHorror, reaparezco para daros algunos consejitos con los que seréis las reinas de la fiesta, sin gastar ni un solo céntimo. ¿Cómo? Tirando de nuestros maravillosos fondos de armario, de todas esas prendas que aún están sin estrenar y que compramos en una de esas tardes locas, de frenéticas compras compulsivas, en rebajas, outlets y saldilllos. Confiad en mí. Es muy sencillo. Solo se trata de ser la más mamarracha… ¿Véis que monas estas criaturas?

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A ver, mis amores… ¿Quién no tiene una camisa blanca horrorosa en casa? Una camisa que  compraste en rebajas de tres tallas más, de cuellos imposibles y mangas gigantescas, como esta que me compré en un outlet de extrarradio en un día que iba sobrada de entusiasmo y creí hallar en este pingo miles de posibilidades…

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¿Y quién no tiene una falda negra de volantes de largo por la rodilla comprada porque pensabas que era estilosa y chic y que jamás has estrenado porque una vez puesta te da el aspecto de doña Remigia, la mejor amiga de tu abuela? Pues eso, tranquilas, si estáis entre amigas, a todas nos ha pasado alguna vez…

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Y en los pies, os plantáis las sneakers que se compró vuestro churri rebajadas al 70% del 45 y que todavía no ha estrenado porque se ve un poco Frankestein…

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¿A que son ideales? Vamos, chicas, rebuscad en el armario de vuestras parejas  porque seguro que encontráis un horror similar… Y para rematar nuestro oufit, no tenéis más que ir a la cocina y echaros encima el bote de ketchup. Aquí os dejo mi favorito…

ketchup

De miedo ¿a que sí? Pues hala a disfrutaaaaaaaaaaaaaaaaaar y no olvidéis mandarme fotitos.

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Crónicas de un verano aciago (o sea chungo total) #putoveranodeloscojones

LOLA WELLINGTON

Ya estoy en Valdemontes de los Pinos y los Sotos un pueblo retirado y recoleto, o sea un coñazo total, con un gran reto entre mis dedos: escribir una novela, en este mes de agosto, ahora que dispongo de mucho más tiempo y el entorno es tan propicio para dejar la imaginación que vuele alto y lejos como un avioncito low cost.

pueblito

Digo low cost porque voy a escribir una novela ligera, sin el alambique de las otras, vamos que con esta paso de estar ocho años documentándome para que luego tanto trabajo no sepa valorarlo ni mi abuela. Así que nada, se acabó hacer el tonto, ahora voy a escribir algo sencillo, bajo en calorías y muy saludable: una ensalada de lechuga sin sal, ni aceite, ni picatostes, con cuatro trozos contados de pollo a la plancha por encima, todo puesto en un plato mono y con una florecita cuca de crochet en la mesa.

florganchillo

Y en eso estoy, pero llevo dos días… El primero me puse el despertador a las siete de la mañana, pero dio lo mismo, a las cinco ya estaba berreando un gallo, y que nadie ose a corregirme el verbo porque los gallos de Valdemontes de los Pinos y los Sotos berrean.

gallo

Y a esa hora, aún no me había dormido porque mi amigo Oliverio Morfidal seguía hablándome por Skype desde las ocho de la tarde que iniciamos la videoconferencia.

suicidio

A las cinco, desfallecida, con el berreo del gallo todavía talandrando mis oídos, le supliqué que lo dejáramos para el día siguiente: dio lo mismo, tardó otras dos horas en despedirse así que a las siete seguía despierta.

Ya no me acosté, no me merecía la pena, además mi madre Doña Lola ya había puesto La Pastoral de Beethoven en el viejo tocadiscos del abuelo, así que para qué intentarlo…

 

dormida

 

Intenté escribir un poco, pero a la media hora, mamá entró para que fuéramos a dar una estimulante caminata matutina por los bosques, y quién le dice que no a una madre que te mira con ojos lastimeros después de amenazarte: tú haz lo que quieras, pero luego no vengas pidiéndome favores porque yo no voy a estar… ¿Quién puede resistirse a este encantador chantaje emocional? Me puse unas botas de senderismo que pesan ocho kilos y me fui a caminar tres horas por el bosque repleto de bichos y de senderistas pesados, empeñados en contarme sus miserias absurdas. ¿Por qué no hay senderistas normales?

arbol

Cuando regresé, mi prima Eli me estaba esperando con una toalla y una gran sonrisa: Te estoy esperando desde hace tres horas para ir a la pisci. Sin desayunar, cojo la toalla como el atleta el testigo y me arrastro hasta la piscina donde Eli me suplica al borde las lágrimas: Tía, vamos a hacernos unos largos que está Bruno mirando y me da cosa que me vea nadando sola. Pues allá que voy, yo escribo novelas románticas porque creo en el amor por encima de todo #claroquesi

ESTHER

Dos horas y medias después, salimos del agua como chufas. Mareada, caigo redonda sobre la tolla bajo una buena sombra de pino. Pero la alegría me dura tres minutos, porque me llama mi abuela para que le acompañe al mercado, así que abandono la piscina, cruzo el pueblo desierto y aparezco en la carnicería donde me espera mi abuela con la compra para la próxima semana. Nada, poca cosa, unos veintiocho kilos de peso.

porteador

Deslomada, en cuanto llego a casa me meto en la cama, sin comer, pero apenas concilio el sueño mi primo Alex comienza con sus ensayos de trompeta… La música es tan importante en nuestras vidas. #quierometerselaporelculo pero respiro hondo y se me pasa. Además, aprovecho para levantarme, comer algo, y a acompañar a mi tío Juan a jugar unas partiditas de dominó, que al hombre le hace mucha ilusión. #putodominodeloscojones pero sonrío y fluyo. Total, solo van a ser unas horitas perdidas… Unas cuantas, porque me dan las ocho de la tarde, que es justo cuando entra Oliverio y me dice: ¿Qué tal las vacaciones? ¿Tienes un ratito para charlar? Y nada que son las ocho de la mañana y acabo de terminar de conversar con él. #putoveranoaciagooseamuychungo

Pero esto tiene que cambiar…

 

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La importancia de la foto

La importancia de la foto, por Lola Wellington

En las RRSS (redes sociales, para los no-puestos) la foto es crucial. Tanto la propia como la ajena. Cuando eliges la foto te la juegas.

Comencemos por la ajena. Si eres novelista, una forma de promocionar tu novela es poner un fragmento de tu obra con una foto alusiva. Desde ya te digo que el texto da lo mismo. Ni te esfuerces. Y te lo dice una gran pluma, la mejor, la que está llamada a quedarse hasta que este planeta estalle en pedazos. Bien, pues yo te digo que lo importante es la imagen. Si eliges bien, la sola elección de la foto te traerá el aluvión de RT’s y de MeGustas.

Por ejemplo, imaginemos que tienes una escena en la que el protagonista se sube al coche feliz, con intención, con unas ganas locas de ir a ver a su amada para ponerla a veinte uñas.

Ya estás en situación, ¿verdad?

El texto podría ser:

“Ya en el coche solo podía pensar en el tremendo bulto que pujaba entre mis  piernas y que estaba a punto de reventar mis viejos y desgastados Levi’s”.

Bien, pues ahora seleccionemos la foto:

Imagen

¡MAL! Rematadamente mal. Puede que a tu abuela le pusiera muchísimo Sazatornil, pero hoy si quieres Likes, si quieres RT’s, si quieres que la gente sueñe, debes de poner un Fassbender o algo similar.

Imagen

¿Verdad que la cosa cambia?

Elige bien la foto y triunfarás. Tus textos de mierda, bajo la foto de un tío bueno, se harán invisibles, nadie se percatará de tu mediocridad, tendrás Likes y RT’s y la gente se irá pitando a buscar tu novela.

Igual sucede con nuestra foto de perfil, si gozas de una belleza sublime, como es mi caso, te aconsejo que la dosifiques bien. Que no te des a tu público por completo, que te ocultes un poco, como hago yo con mis gafas de espejo. ¿Por qué?

Pues porque cuando estás más buena que el pan de pueblo y el queso del Casar, todo el mundo quiere meterte… en sus grupos, les encanta etiquetarte para presumir ante sus amigos de que tienen contactos guapos, les mola que les des Likes a sus páginas absurdas y te entran vía chat con sus poemas patéticos, sus textos ridículos, sus lánguidos “Holas”, sus fotos de desayunos horteras y flores de plástico, y ya, cuando se toman un pelín de confianza te sueltan eso de que te la meterían hasta en el bolso.

Y da igual que indiques que estás casada o que estas a punto de  ingresar en las clarisas. Da lo mismo. Es el sino de los guap@s. Nuestro sino. Gajes del oficio. #nosepuedeestartanbuen@. ¿Ante esto qué hacer? No queda más que asumir que eres un elegid@ y ocultarte un poco, no darlo todo. ¡Y mantenerlos a raya!

Ay si yo os contara. Esta primavera he vuelto loco de amor a mi compañero el doctor Morfidal, uno más en la infinita lista de seres que tengo colgados por mí. Le he tenido que dar unas cuantas largas cambiadas y decirle a través de Miss Sousa mi única verdad: vivo entregada a mi obra. Soy suya. Solo me dejo poseer por mis letras, por mi propio verbo creador. Solo orgasmo cuando me leo, solo pierdo el sentido por mis novelas, solo suspiro por mi arte, solo me pone y cómo me pone el frenesí tecleador. Escribir y escribir, entre gemidos y sudores, hasta que el cansancio me vence, rota de placer.

Así que ya sabéis, gentes que me idolatráis: no me interesa más amor que el propio, ni más sexo que el onanista. Me amo a  mi misma hasta el deliro y solo follo conmigo misma a través de mi genio creador.

Entiendo que estéis rendidos de amor y admiración por mí, pero no esperéis reciprocidad. No tenéis nada que hacer. Vosotros no. Sin embargo, él… mmm, ay si un día apareciera por mi privado Fassbender…

Bueno, ya desarrollo esta idea en otro artículo.

¡A disfrutar de la primavera, queridos!

 

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Carta a los Reyes Magos

Carta a los Reyes Magos por Lola Wellington

Queridos Reyes Magos:

sobre

Este año he sido muy buena, yo creo que demasiado, y desde luego paso de detallar mis buenas acciones como hacen otras, que incluso se cuelgan medallas que no le corresponden, porque está muy feo eso de hablar maravillas de una misma.

Digo maravillas, porque este año lo mío en lo referente a bondad ha sido maravilloso. Desde adoptar al cuervo Maquiavelo, que tanta felicidad me procura y le procuro, hasta participar en las tareas de extinción del incendio de la cocina de mi vecina Ángela, la fumetas que ve unicornios o no sé qué bichos desde su ventana, y la que la noche de San Juan, la muy piromanilla quemó todo lo malo… Y claro, por poco quema al barrio…

Qué vida. Y qué año más duro. No sé ni cómo he puesto el árbol, porque entre que la vida como está de jodida y las lesiones que arrastro…

Qué sé que la vida está jodida, lo digo porque luego hay algunas que se deben creer que además de cabeza hueca, yo soy Carolina de Mónaco y que me limpio el culo con sedas de damasco, pero no, queridas, no… La vida está jodida y mi vida es jodida…

Lo sé, aunque no vaya presumiendo por ahí de tener la cabeza bien amueblada aunque, viendo las decoraciones espantosas que hay por ahí, la verdad es que es mejor tener la chola minimalista…

Pero volviendo a lo jodido que está todo, no voy a quejarme que es de pésima educación. No soy una llorona. No quiero dar pena. Me niego a ser una plañidera. Prefiero vivir está puta mierda en la que vivo con la dignidad de mis abuelas en la guerra que, a pesar de que llovían bombas y que no había para comer más que mondas, seguían poniendo el mantel en la mesa.

Y no sé qué hago hablando con las que me critican, si esto es una carta a los Reyes Magos.

reyes_magos

Pues eso, queridos Reyes Magos, que como siempre os pido que limpiéis esto un poco de indecencia, codicia y corrupción. Ya sé que os cuesta, ya sé que hay mucho que barrer, que está todo fatal, que hacéis lo que podéis, pero hijos míos, seguid ahí, porque tenéis tajo.

Os pido salud para todos. Sanidad y educación, también. Pública. Universal. Y gratuita. Y trabajos que permitan a la peña llevar una vida digna y si ya nos traéis amor, pues os haremos la ola.

Ahora vamos con lo mío…

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Os pido una editorial grande en la que publicar mi obra magna, una editorial que me merezca, que esté a la altura de mi talento, y que deje a todas estas que me critican con los ojos como donuts de esos que se zampan de seis en seis.

Yo creo que me lo podéis conceder perfectamente, primero porque lo deseo y yo si lo deseo, lo poseo… Casi siempre. Vamos, casi siempre que tengo pasta y puedo pagarme estos caprichillos, llámese polvorón de Estepa o chulazo de Ventas.

Joder, pero esto que os pido no es tan complicado. ¿Qué os cuesta? Si yo soy grande, gran escritora, grandiosa, y mejor persona, amiga de mis amigos y enemiga de los puercos de mis enemigos. Como debe ser.

Así que venga, que lo merezco más que nadie. Por méritos propios, porque merezco llegar a lo más alto, porque soy excelsa, por mis toneladas de genialidad, y no es presunción, es sinceridad, para qué os voy a mentir, si vosotros que sois sabios, lo sabéis mejor que nadie, y además de todas estas virtudes que me adornan poseo una calidad humana que no me extrañaría que el próximo Príncipe de Asturias a la Concordia fuera para mí.

Pero como soy muy humilde, mejor no extenderme en esto demasiado, aunque me gusta, me gusta ser amable y generosa con la gente que con la que me escribo, si veo que un día ponen en sus muros que tienen recién operados los juanetes o que ni con el Cialis aquello se levanta al marido, siempre pregunto, siempre me intereso, siempre tengo una palabra de ánimo, y anda que no soy generosa porque lo de los juanetes tiene mal apaño y lo otro no tiene enmienda, si yo os contara, pero mejor que no.

Así que nada, regaladme la gloria que merezco, y poneos manos a la obra de una vez, so zánganos.

Complacedme porque es justo, necesario y bueno, y no me toquéis más las narices porque voy a empezar a creer que no sois wellingtonianos y eso no, eso sí que no.

Os espero en mi casita, sin anís ni turrones, que peonzas y empachados me curráis de pena, y lo dicho, a cumplirme todos mis deseos.

Besos de paz y amor, porropompón, porrompompón…

Lola W.

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La bruja de las reseñas

La bruja de las reseñas

Por Lola Wellington

Todo el mundo sabe quién es, pero nadie hasta ahora se había atrevido a hablar de ella. ¿Por qué yo lo hago? Porque a mí la bruja con gafas y cara de antigua no me da ningún miedo. Porque puede que yo esté más resentida y amargada que ella. Porque a mí no ha nacido quien me amenace, porque me apetece que esa bruja enana, destalentada y amargada se entere de quién soy yo y porque es Halloween y me divierte que esta tía se cague por la patilla.

Yo la llevo siguiendo desde hace tiempo desde mi trinchera, flipando con su falsedad, su ambición patética y su mala baba, si bien no entramos en contacto hasta que hace unos días me escribió un privado, con un link a su última novela, que adjuntaba la siguiente amenaza:

¡Hola! Soy Esperanza Maravillas, tengo dos carreras y llevo escribiendo desde que le mangué el boli al ginécologo que atendió a mi madre en el parto. Soy muy buena en esto, pero el mercado es un puto cabrón que no hay quien coño lo entienda. Ahora, que todo lo que sube baja, y ya te digo yo que esas que están arriba acabarán mordiendo el polvo y terminarán autopublicando en Amazon truños que ni reseñará la bloguera SinGusto Peláez, esa que todo le parece chachichupiruli y que se vende por tres marca-páginas. Serán apestadas, nadie querrá tenerlas ni en su blogroll y yo sonreiré porque lo vi venir y supe apartarme a tiempo para que no me salpicara la sangre. Tiempo al tiempo. Soy paciente y no olvido. Sé muy bien quién me quiere y quien no, y eso siempre trae consecuencias, acción-reacción, si tú me das, yo te doy, si tú me quitas, yo te destruyo.

BRUJALOLA

Tengo un blog con tropecientas mil visitas y followers para parar un tren, así que lámeme el culo o te arrepentirás. Mis lectores siguen a pies juntillas todo lo que digo, no puede ser de otra forma porque yo tengo criterio, todo el criterio. Si yo digo que algo es bueno, es porque me interesa hacer descaradamente la pelota a la autora; y si digo que algo es malo, es porque lo ha escrito una zorrasca que puede hacerme sombra, y yo soy de las que al enemigo, ni agua. Esto me ha hecho recordar que tengo que hacer limpieza de amistades, a la mierda con todas esas desgraciadas que no me han puesto un comentario cantando las excelencias de mi novela o las que no se pasan a jalear las genialidades que pongo en mis estados. Yo no olvido, recuerdo cada cara y ajusto cuentas reseñando. Así que nada, tú te lees con toda tranquilidad mi novela y ya me cuentas, guapísima. Y en cuanto a ti, he leído que has escrito una novela y que ahora la estás moviendo por las editoriales. Genial. Pásamela. Ya sabes que yo estoy aquí para ayudaros a todas, que me desvivo por poner a vuestras novelas en el lugar que merecen, generalmente en el puto fango, soy muy sincera, terriblemente, es lo que hay, y a las mías en el lugar que verdaderamente merecen, lo más alto.

Pues creo que ya está todo lo que quería decirte. Qué a gusto me he quedado, a veces apetece ser clara y sé que tú eres el tipo de escritora que me entiende, por eso me he atrevido a mandarte este mensaje con el que te identificarás a la perfección. Sin máscaras. En público jamás hablaría tan a las claras, pero contigo intuyo que todo va a fluir. Saludines, maja.

Por un mundo más justo…

La Señorita Maravillas

Pues sí. Pienso como ella. Máscaras fuera. Además me ha quedado tan claro y fluyo de tal forma, que, por un mundo más justo, publico hoy la carta.

Saludines, guapas y que te den, Maravillas.

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Culpable

Culpable

Por Lola Wellington

Lo confieso: soy la culpable del divorcio de mi prima Adela. Y a mucha honra. Me da igual lo que murmuren a mis espaldas, ha pasado lo mejor que podía pasar y algún día me lo agradecerán. Los genios siempre hemos sido incomprendidos. Cuántos casos no hay como el mío… Desde Galileo a la Barbara Cartland. Las mentes preclaras de la Humanidad es lo que tenemos, agitamos conciencias y luego pasa lo que pasa… Os cuento… Resulta que le pasé a Adelita mi novela MIERDA, Mirada Indiferente Es Rara De Amar, la maravillosa historia amor del cacique Don Laureano Buendía y Casel, marqués de Linilla, con la dulce y encantadora María Elvirita de la Fuente y Robles de Pinilla… (Si quieres saber más de esta historia lee el post anterior). Ya sé que no tenía que haberle permitido que leyera mi novela, debería haberme esperado a que se publique, pero es que debo confesaros algo: soy muy buena. No lo puedo evitar. La gente buena es lo que tenemos, adoptamos bichos y contribuimos con cuanta causa justa salga a nuestro paso. Yo soy muy buena, ya digo, sin embargo no lo voy a desarrollar ahora que no tengo espacio, otro día. Aunque, no me resisto a apuntar… solo a apuntar… que soy madre como la que más, madre a más no poder, y que tengo un corazón, bueno, mirad si tengo corazón que uso una 130 copa D de sujetador, también es que al cirujano se le fue un poco la mano con las prótesis, pero eso es otra historia. Como iba diciendo, yo no quería que nadie leyera mi novela hasta que fuera publicada como merece, como merezco, a lo grande, todo siempre a lo grande, todo todo, pero como soy tan buena, tan generosa, tan madre, y vi tan mustia a Adelita este verano en el pueblo, un pueblo que es como para considerar seriamente la idea del suicidio, imaginad siete casas mal puestas, una llanura desmochada y gentes hijoputescas digo hostiles, pues eso es el pueblo, un lugar que oye, si eres creativa como yo se sobrelleva malamente, ahora que como seas una gazmoña a lo Adelita, es que saca lo peor de ti, hasta el último de los demonios que te habita y que en el caso de Adelita tomó la forma de adicción a la Nutella y al calimocho. Terrible. Bochornoso. Foca y borracha. ¡Quién da más! Otra en mi lugar hubiera mirado para otro lado y que cada quién se las apañe, pero como yo soy tan buena, no sé si lo he dicho ya, pero sí, soy muy buena, entonces, me dije que tenía que salvar a mi prima de esas garras que la tenían apresada como si fuera una vulgar coneja de campo, ella siempre ha sido un poco ligera de cascos, dicho sea de paso, aunque esto también es otro post, pero sí, ella no merecía esa suerte. Así que le pasé MIERDA para que la leyera bajo la higuera birriosa que plantó el abuelo Mateo y que jamás ha dado un puñetero higo decente, solo unas pelotillas verdes que no hay quien se coma, aunque no todo es malo, si colocamos tres sombrillas, el arbolillo no da mala sombra. En fin, que así se ha pasado el verano Adelita, bajo la higuera, sin dar palo al agua, escaqueada de todo, mas libre al fin de las cadenas de la Nutella y el calimocho, y entregada al noble afán de la lectura. Claro que la perfección es la enemiga del bien, porque resulta que ahora dice que al leer mi novela se ha dado cuenta de que José Antonio, su marido, un cretino de metro y medio y cuarenta kilos de peso, un peso mosca cojonera, puritita cuajada caducada y verde, un cerdo que no ha hecho otra cosa que amargarle la vida, es un lastre del quince del que le urge deshacerse ya mismo, porque necesita otra cosa, merece otra cosa, y más concretamente un don Laureano, un marquesazo de tomo y lomo, para ella solita. Y nada, que se nos divorcia en una semana… Y todo por mi culpa, qué le vamos a hacer, las grandes mentes estamos para esto. Para abrir los ojos a las pánfilas estas y hacerles ver que están emparejadas con cerdos y peleles de los que deben liberarse a la de ya. Tal y como hizo Galileo con la Tierra y la Cartland con la lady Di. Recuerdo yo que la buena señora se declaró culpable en su día del divorcio de los príncipes de Gales… ¿Vosotras lo recordáis? Esta más reciente que lo de Galileo pero… No sé yo… Venga, os voy a hacer un favor, que sé que sois de natural perracas, y os copio y pego un trozo de entrevista que le hicieron a la señora esta para que no tengáis ni que buscarlo, ay qué buena soy, de verdad, muy buena: “Diana ha leído todos mis libros, en los cuales todo el mundo vive felizmente hasta el final”. Claro con estos referentes ¿cómo iba a tragar la pobre Lady Di con la mala vida que le daba el orejones? Ni de coña. Menos mal que leyó los libros de su abuelastra Cartland… Libros donde aparecen mujeres enamoradas de: “esos hombres apuestos y altos que aparecen en las novelas y arrebatan el amor de las mujeres”. Acabáramos. Y es que si no te arrebatan y encima tienen unas orejas enormes, lucen peinado espantoso y tienen además una amante clavadita a tu potra Gladys, lo mejor es darle puerta y esperar a que llegue EL HOMBRE DE VERDAD. Como ha hecho mi prima Adelita inspirada en el amor de don Laureano y María Noséqué, por fin se ha librado del espantajo del marido y ahora la Nutella se la unta al cartero del pueblo, que no es que sea muy apuesto, ni muy listo, ni muy sensible, pero el apaño de momento se lo hace. Y es feliz, feliz no para tirar cohetes, pero felicilla, y todo gracias a mí, que soy grandiosa como Galileo y como la Cartland… Ay qué suerte tenéis de leerme. Pero por hoy ya basta. Os dejo, monas, y tened siempre a mi don Laureano como referente… ¡Me lo agradeceréis! ¡Hasta la próxima!

 

AMORFULOLA

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Escribe o revienta por Lola Wellington

Soy Lola Wellington, escritora. Lola como mi abuela y mi madre y Wellington como el solomillo que tanto le gustaba a mi abuelo Vicente.

Mi verdadero apellido es Sevilla, pero claro Lola Sevilla suena demasiado  a tonadillera, que no es que yo tenga nada en contra de la señora que hizo de Carmen Vargas en Bienvenido Míster Marshall, pero es que he leído por ahí que son mucho más comerciales los nombres anglosajones. Nadie es profeta en su tierra, qué le vamos a hacer. Y es que la envidia  es muy mala, pero no voy a empezar a pisar callos  tan pronto, mejor sigo con lo mío.

Comencé  a escribir  mi primera novela, Mirada  Indiferente Es Rara De Amar (MIERDA), allá por 1999, sí, cuando nadie escribía romántica en España más que Corín Tellado y por supuesto, repito, yo.  Ahora todas  se apuntan al carro  del pionerismo, pero la que empezó a escribir  la nueva novela romántica actual fui yo, con MIERDA.

Lo  que sucede es que MIERDA todavía  no  ha visto  la  luz,  por  eso  se aprovechan esas que se ponen medallas que no les corresponden. Y si no ha sido publicada  es porque yo valoro muchísimo lo que hago y no voy a entregar a mi niña, a mi MIERDA, a cualquiera porque lo tengo clarísimo: sé lo que quiero y cómo lo quiero.

LOLAW

Que no me he pasado yo catorce  años escribiendo  una novela para acabar en el último rincón de la librería. No. Yo exijo escaparates, publicidad  en los autobuses y pirámides de libros, cual bombones Ferrero Rocher, en todas partes. No me conformo con menos.

Es  que lo merezco, lo  merezco  más que  nadie, porque  para  empezar  he estudiado  dos carreras para documentar MIERDA. Tengo que reconocerlo, sí, soy extremadamente rigurosa, profesional, seria, y si hay que estudiar  dos  carreras  para escribir  una historia convincente, lo hago.

Y así ha sido.

MIERDA está ambientada en la España de la Restauración, cuenta la historia de  don  Laureano  Buendía  y  Casel,  marqués de  Linilla,  terrateniente y  médico, influyente y rico, o sea  lo que viene a ser un cacique de pro, de esos que seguían las instrucciones  del  gobernador  y  amañaban las elecciones  (se nota que estoy  bien documentada, ¿eh?). Bien, pues don  Laureano, joven  apuesto, de  oceánicos ojos azules, putero mujeriego y castigador,  harto de utilizar la violencia y las amenazas, de cambiar votos por favores y de los pucherazos (es decir harto de ser un hijo de puta) no puede evitar caer rendido ante los encantos de María Elvirita de la Fuente y Robles de Pinilla, la hija pequeña del nuevo gobernador. María Elvirita, bella como nadie, con los ojos de luna llena (grandes, no  de rana) y los labios de fresa (rositas, pero sin pintas, quiero decir  sin llaguitas ni aftas, rositas solo, que hay que explicároslo  todo, joer), también siente una gran atracción por el cacique que al tiempo detesta. Y no es para menos, ella viene de la capital, con muchas ideas nuevas, y no para de liarla (y ni se os ocurra criticarme diciendo  que es un personaje demasiado siglo XXI  porque ipso  facto pensaré que sois unas jodidas  envidiosas de verruga y bigote, así que absteneros  guapas, que sois todas  guapísimas, mientras estéis calladitas): se niega a que se elija al “encasillado”, el candidato  elegido por las élites, denuncia la manipulación electoral y exige el control de los votos, a pesar de que eso suponga poner  en riesgo  su vida. Pero María Elenita  no está sola, digo  María Elvirita, pues cuenta con la ayuda de un desconocido,  de oceánicos ojos azules, que le ayudará a salir airosa de las situaciones más peregrinas peligrosas y por el que también se pondrá perraca sentirá una inexorable pasión. Y ya no cuento más porque os destripo MIERDA y tenéis que leerlo porque es una piedra dura de Chipiona; una obra de arte inconmensurable. Sublime. Perfecta.

Una novela de 1012 páginas de extensión que me ha obligado  a estudiar  en profundidad el  sistema  canovista, porque  moninas yo  no  soy  como  esas que  se conforman con la Wiki  y tres articulillos del Google -escritos por un niño de ocho años- para documentar  una novela, no, yo me empapo de todo, me empapo tanto que hasta me salen hongos, y es que me licencié en Historia  y me doctoré  con una tesina sobre Cánovas del Castillo  y el caciquismo español. Pero no conforme con eso, y para entender  a don  Laureano me he pimplado la carrera de Medicina y me he ido de gigolós, y aquí estoy, catorce años después, muy ilustrada y culta, bien follada amada y, por ende, con mi novela terminada y… buscando una editorial  que la merezca. Desde luego, no pienso cejar en el empeño. Seguiré y seguiré hasta que lo consiga.

Entretanto, relataré en esta revista (que no es digna de mí, pero por algo hay que empezar), todo lo que me suceda hasta que logre encontrarle  a mi niña el marido que merece.

Y  por  supuesto,  continuaré escribiendo novelas porque  yo soy Lola Wellington y escribo o reviento…

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